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jueves, 26 de febrero de 2009

Los argumentos que intentan justificar la reforma de la ley del aborto son falsos


(Publicado en Forumlibertas el 25 de febrero de 2.009)

No es cierto que con la actual ley las mujeres y los médicos estén desprotegidos; el Vaticano denuncia que el aborto libre “atenta contra la sociedad y el bien común”

Uno de los argumentos que esgrimen las conclusiones de la Subcomisión creada para estudiar la reforma de la Ley del Aborto en España y, por extensión, los responsables del Gobierno, se basa en la necesidad de dar mayor seguridad a las mujeres que deciden abortar y a los médicos que las ayudan.

Sin embargo, estos argumentos son falsos puesto que la actual ley ya protege a mujeres y médicos y, por el contrario, con la nueva ley del aborto libre los imputados en prácticas abortistas ilegales lo tendrían muy fácil.

La realidad es que la propuesta de reforma de la ley del aborto “atenta contra la misma sociedad” y va “contra el bien común”, como ha denunciado desde el Vaticano el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral Sanitaria, el cardenal Javier Lozano Barragán.

El cardenal Barragán sostiene que la Iglesia se opondrá siempre a cualquier ley que busque legalizar o despenalizar el aborto porque éste no es otra cosa que “matar a un ser humano”, independientemente del momento del embarazo en que se realice.

“El Estado tiene la obligación de preservar la vida. Esta visión es la que primaba hace 15 ó 20 años, mientras que ahora los gobiernos son víctimas de pensamientos ideológicos y de una visión de la libertad mal entendida”, que lleva a “elegir lo que nos destruye” y acaba convirtiéndose en “mero libertinaje”.

La protección, “para los que hacen abortos ilegales”
Hay que recordar que la propia vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en su entrevista con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, cuando visitó España en los primeros días de febrero de este año, también esgrimió los argumentos de proteger mejor a mujeres y médicos.

De la Vega reconoció ante Bertone que existen posturas diferentes en la sociedad con respecto al aborto, pero añadió que el objetivo del Gobierno es garantizar y proteger los derechos de las mujeres que se encuentran en una situación “muy dura y difícil”. Se quiere “introducir seguridad jurídica” para las mujeres y los médicos, insistió la vicepresidenta.

Sin embargo, a la vista de lo que está sucediendo en nuestro país desde hace años con el tema del aborto y en qué forma a afecta a estos dos colectivos, se demuestra que los argumentos del Gobierno son falsos.

Como declaraba en una reciente entrevista a Europa Press el presidente de E-Cristians, Josep Miró, la actual ley del aborto ya protege a mujeres y médicos. “el que comete un delito, un aborto, es el que no está protegido; lo que la ministra quiere decir es que hay que proteger a los que hacen abortos ilegales”, dijo en referencia a la responsable de Igualdad, Bibiana Aído, que también se había referido a la supuesta desprotección de las mujeres y los médicos.

De hecho, no se conoce ningún caso de mujeres que hayan ido a prisión por esta causa, ni se han dado a conocer los nombres de mujeres implicadas en supuestos abortos ilegales, como en el caso de las más de 100 mujeres relacionadas con los abortos que practicaba el doctor Morín.

La inseguridad está en la clínica
Miró también criticó en esa entrevista que el Gobierno no informe a las mujeres de las “graves e importantes” consecuencias de este tipo de intervenciones.

Y es que, precisamente, incluso se podría asegurar todo lo contrario a lo argumentado por el Gobierno, es decir que la verdadera inseguridad de la mujer ante el aborto se produce precisamente en su paso por una clínica abortista, como se ha demostrado en diversas ocasiones.

Un ejemplo claro de los riesgos físicos que corre una mujer al abortar saltó a las portadas de la prensa por unos hechos ocurridos el pasado 13 de enero: una mujer murió tras ingresar en la clínica El Bosque de Madrid para someterse a un aborto.

Se da la circunstancia de que la clínica El Bosque ya había sido investigada por presuntas irregularidades relacionadas con los abortos en diciembre de 2007.

En el mismo sentido, de los datos del sumario del caso Morín se desprende también que las mujeres que abortaban en sus clínicas no estaban exentas de ciertos riesgos para su salud, como la posibilidad de desangrarse o de, en caso de alergias a ciertos medicamentos, tener que soportar fuertes dolores.

También hay que destacar los consabidos riesgos psíquicos que para la gran mayoría de las mujeres que abortan supone su paso por el quirófano de las clínicas abortistas.

Así lo constataba recientemente un estudio publicado por el British Journal of Psychiatry y recogido por Aceprensa, que confirma que abortar conlleva un riesgo psíquico para la mujer, es decir, el del “síndrome post-aborto”, en el que se incluyen la ansiedad, depresión, pensamientos suicidas, alcoholismo y adicción a las drogas.

¿Inseguridad de los médicos?
En cuanto a la supuesta inseguridad de los médicos ante la actual ley del aborto, habría que preguntarse cuántos de ellos han ido a prisión por practicar abortos y, los que la han pisado, cuánto tiempo han estado en esa situación.

Un ejemplo claro lo tenemos en los doctores Carlos Morín y Tomas Parra, implicados en supuestos abortos ilegales, que de la misma manera que entraron en prisión volvieron a salir.

De hecho, la única ‘gran detención’ mediática por esta causa ha sido la del doctor Morín, y trascendió porque se publicaron dos reportajes a nivel internacional sobre supuestas prácticas ilegales de Morín, y también por las declaraciones de una testigo protegida, una mujer que llevaba 17 años trabajando en una de sus clínicas.

Asimismo, habría que preguntarse, con la actual ley del aborto, cuántos casos de aborto ilegal ha inspeccionado la Policía, o cuántas inspecciones han practicado los responsables de la Sanidad en España en centros donde había la sospecha de posibles prácticas irregulares.

Esta pasividad de las administraciones públicas ante las tramas abortistas quedó reflejada en un reciente informe publicado por el diario La Gaceta, que situaba en el punto de mira a Barcelona, uno de los mayores ‘centros comerciales’ e ideológicos del negocio abortista.

viernes, 7 de noviembre de 2008

"Yo fui masón": confesiones de un antiguo masón.


Confesiones de un antiguo masón


Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa, revela secretos en “Yo fuy masón”




MADRID, jueves, 6 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa durante 15 años, desvela secretos de la Masonería en un libro recién publicado por "LibrosLibres" con el título "Yo fui masón".

Rituales, normas de funcionamiento interno, juramentos y la influencia en la política de esta organización secreta salen ahora a la luz, en particular las implicaciones del juramento que obliga a defender a otros "hermanos" masones.

El volumen desvela también la decisiva influencia de la Masonería en la elaboración y aprobación de leyes, como la del aborto, en Francia, de la que él, como médico, participó activamente.

Caillet, nacido en Burdeos (Francia) en 1933, especializado en Ginecología y Urología, practicó abortos y esterilizaciones antes y después de que gozasen de amparo legal en su país. Miembro del Partido Socialista Francés, llegó a alcanzar cargos de relevancia en la Administración sanitaria.

--¿Cuándo entra usted oficialmente en la Masonería?

--Maurice Caillet: A principios de 1970 me convocaron para una posible iniciación. Yo lo ignoraba prácticamente todo acerca de lo que me esperaba. Tenía 36 años, era un hombre libre y nunca me había afiliado a sindicato ni partido político alguno. Así pues, una tarde, en una discreta calle de la ciudad de Rennes, llamé a la puerta del templo, cuyo frontón estaba adornado por una esfinge de alas y un triángulo que rodeaba a un ojo. Fui recibido por un hombre que me dijo: "Señor, ha solicitado ser admitido entre nosotros. ¿Su decisión es definitiva?, ¿está usted dispuesto a someterse a la pruebas? Si la respuesta es positiva, sígame". Hice un gesto de aquiescencia con la cabeza. Me puso entonces una venda negra sobre los ojos, me cogió por el brazo y me hizo recorrer una serie de pasillos. Empecé a sentir cierta inquietud, pero antes de poder formularla oí cómo se cerraba la puerta detrás de nosotros...




--En su libro "Yo fui masón" explica que la masonería fue determinante en la introducción del aborto libre en Francia en 1974.
--Maurice Caillet: La elección de Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la República francesa en 1974 llevó a Jacques Chirac a ser elegido Primer Ministro, teniendo éste como consejero personal a Jean-Pierre Prouteau, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, principal rama masónica francesa, de tendencia laicista. En el Ministerio de Sanidad colocó a Simone Veil, jurista, antigua deportada de Auschwitz, que tenía como consejero al doctor Pierre Simon, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, con el cual yo mantenía correspondencia. Los políticos estaban bien rodeados por los que llamábamos nuestros "Hermanos Tres puntos", y el proyecto de ley sobre el aborto se elaboró con rapidez. Adoptada por el Consejo de Ministros en el mes de noviembre, la ley Veil fue votada en diciembre. ¡Los diputados y senadores masones de derechas y de izquierdas votaron como un solo hombre!

--Usted comenta que entre los masones hay obligatoriedad de ayudarse entre sí. ¿Sigue siendo hoy así?

--Maurice Caillet: Los 'favores' son corrientes en Francia. Ciertas logias tratan de ser virtuosas, pero el secreto que reina en estos círculos favorece la corrupción. En la Fraternal de los Altos Funcionarios, por ejemplo, se negocian ciertas promociones, y en la Fraternal de Construcciones y Obras Públicas se reparten los contratos, con consecuencias financieras considerables.


--¿Usted se beneficio de esos favores?

--Maurice Caillet: Sí. El Tribunal de Apelación presidido por un "hermano" se pronunció sobre mi divorcio ordenando costas compartidas, en lugar de ponerlas todas a mi cargo, y redujo la pensión alimenticia a la ayuda que debía prestar a mis hijos. Tiempo después, tras tener un conflicto con mis tres socios de la clínica, otro "hermano masón", Jean, director de la Caja de la Seguridad Social, al enterarse de este conflicto, me propuso asumir la dirección del Centro de Exámenes de Salud de Rennes.


--¿Afectó a su carrera profesional el abandono de la masonería?

--Maurice Caillet: Desde entonces no he encontrado un puesto en ninguna administración pública o semipública, a pesar de mi rico currículum.

--¿En algún momento tuvo amenazas de muerte?

--Maurice Caillet: Tras ser despedido de mi puesto de trabajo de la administración y comenzar a pleitear contra dicha decisión arbitraria, recibí la visita de un "hermano" de la Gran Logia de Francia, catedrático y secretario regional de Fuerza Obrera, quien me dijo con la mayor frialdad que si pleiteaba ante la magistratura laboral ‘ponía en peligro mi vida' y él no podría hacer nada para protegerme. Nunca imaginé que podría estar amenazado de muerte por conocidos y honorables masones de nuestra ciudad.


--Usted era miembro del Partido Socialista y conocía a muchos de sus "hermanos" que se dedicaban a la política. ¿Podría decirme cuántos masones hubo en el Gobierno de Mitterrand?

--Maurice Caillet: Doce.


--Y, ¿en el actual de Sarkozy?

--Maurice Caillet: Dos.


--Para un ignorante como yo, ¿podría decirme cuáles son los principios de la masonería?
--Maurice Caillet: La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo por el hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como "centro de unión". De ahí se deduce un relativismo moral: ninguna norma moral tiene en sí misma un origen divino y, en consecuencia, definitivo, intangible. Su moral evoluciona en función del consenso de las sociedades.

--Y, ¿cómo encaja Dios en la masonería?

--Maurice Caillet: Para un masón, el concepto mismo de Dios es especial, y eso si es que se le menciona, como en las obediencias llamadas espiritualistas. En el mejor de los casos es el Gran Arquitecto del Universo, un Dios abstracto, pero solamente una especie de "Creador-maestro relojero", como le designa el pastor Désaguliers, uno de los fundadores de la masonería especulativa. A este Gran Arquitecto se le reza, si se me permite la expresión, para que no intervenga en los asuntos de los hombres, y ni siquiera se le cita en las Constituciones de Anderson.


--¿Y el concepto de la salvación?

--Maurice Caillet: Como tal no existe en la masonería salvo en el plano terrenal: es el elitismo de las sucesivas iniciaciones, aunque éstas puedan considerarse pertenecientes al ámbito del animismo, según René Guènon, gran iniciado, y Mircea Eliade, gran especialista en religiones. Es, también, la búsqueda de un bien que no se especifica en ninguna parte... puesto que la moral evoluciona en la sinceridad, la cual, como todos sabemos, no es sinónimo de verdad.


--¿Cuál es la relación de la masonería con las religiones?

--Maurice Caillet: Es muy ambigua. En principio, los masones proclaman con firmeza una tolerancia especial hacia todas las creencias e ideologías, con un gusto muy marcado por el sincretismo, es decir, una coordinación poco coherente de las diferentes doctrinas espirituales: es la eterna gnosis, subversión de la fe verdadera. Por otra parte, la vida de las logias, que ha sido mía durante 15 años, revela una animosidad particular contra la autoridad papal y contra los dogmas de la Iglesia católica.


--¿Cómo comenzó su descubrimiento de Cristo?

--Maurice Caillet: Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la Cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá', se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos. En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: ‘Bien. Pides la curación de Claude. Pero ¿qué ofreces?'. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa, acudí a la sacristía y pedí Inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto cuando le confesé mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inició de mi itinerario espiritual.

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